Lean bulk macros: ratio ideal de proteínas, carbs y grasas
Hablemos claro. Ganar músculo sin taparte no es magia. Tampoco es cuestión de comer como si no hubiera un mañana y cruzar los dedos. El lean bulk, o volumen limpio, va de precisión. De estrategia. Y sí, de paciencia.
La diferencia entre un volumen que te hace ver fuerte y uno que te hace esconderte bajo sudaderas suele estar en los macros. Proteínas, carbohidratos y grasas. La proporción correcta marca el camino. ¿La mala noticia? No hay una fórmula mágica universal. ¿La buena? Puedes aprender a ajustarlos a ti.
Si entrenas fuerza o hipertrofia y quieres subir masa muscular sin ganar grasa innecesaria, quédate. Aquí vas a entender cómo repartir tus macros, por qué importan tanto y cómo adaptarlos a tu entrenamiento y a tu vida real. Porque nadie vive solo de Excel y básculas de cocina. Y tú tampoco.
¿Qué es exactamente un lean bulk?
Un lean bulk es, básicamente, un superávit calórico controlado con un objetivo muy claro: ganar la mayor cantidad de músculo posible minimizando la ganancia de grasa. Simple en teoría. Más complicado en la práctica.
No se trata solo de comer más. Se trata de comer mejor distribuido. De darle a tu cuerpo lo que necesita para rendir en el gimnasio, recuperarse y construir tejido muscular sin que el exceso de calorías acabe almacenándose donde no quieres.
Y aquí entra el entrenamiento. Un lean bulk sin un plan de fuerza bien estructurado es como echar gasolina a un coche sin motor. Ejercicios grandes, progresión de cargas y constancia. Eso es lo que permite que ese superávit vaya al músculo y no al michelín.
Lean bulk vs volumen tradicional
El volumen tradicional suele ir acompañado de un superávit agresivo. Mucha comida. Muchas calorías. Y sí, músculo… pero también grasa. Bastante.
En el lean bulk el superávit es pequeño. Hablamos de 200–300 kcal por encima del mantenimiento en la mayoría de casos. El progreso es más lento, pero también más limpio. No te despiertas un día preguntándote en qué momento perdiste los abdominales.
¿Es para todos? No necesariamente. Pero si valoras la estética, el rendimiento y no quieres ciclos eternos de definición, suele ser la mejor opción.
Cuándo tiene sentido hacer un lean bulk
Un lean bulk encaja muy bien si ya llevas tiempo entrenando, tienes una base muscular decente y conoces mínimamente tu cuerpo. También si vienes de una etapa de definición y quieres volver a subir sin descontrolarte.
¿Eres principiante absoluto? Incluso ahí puede funcionar. Pero ojo. Al principio casi todo funciona. La clave es aprender desde el inicio a comer con cabeza.
Función de los macronutrientes en la ganancia muscular
Los macros no son solo números. Cada uno cumple una función específica en tu cuerpo. Y cuando haces lean bulk, entender esto marca la diferencia entre avanzar y estancarte.
No, no puedes compensar una cagada con más proteína. Y no, las grasas no son el demonio. Todo suma. Y todo interactúa.
Proteínas: el material de construcción
Las proteínas son los ladrillos del músculo. Sin suficiente proteína, la hipertrofia simplemente no ocurre. Así de simple.
Cuando entrenas duro —piensa en una buena sesión de Press de banca con barra o dominadas pesadas— generas microdaños en el músculo. La proteína permite reparar ese daño y hacerlo un poco más grande y fuerte.
En lean bulk no necesitas cantidades absurdas, pero sí constantes. Repartidas a lo largo del día. Y con fuentes de calidad. Tu cuerpo lo nota. Y tu rendimiento también.
Carbohidratos: el combustible del entrenamiento
Aquí viene el gran olvidado. O el gran infravalorado. Los carbohidratos son la gasolina que te permite entrenar fuerte, mover peso y progresar semana a semana.
¿Has intentado hacer sentadillas pesadas sin carbs suficientes? Exacto. Ese vacío en las piernas. Esa falta de chispa. Los carbs rellenan el glucógeno muscular y hacen posible sesiones duras de ejercicios como la Sentadilla Completa con Barra.
En un lean bulk bien planteado, los carbohidratos suelen llevarse la mayor parte de las calorías. Y con razón.
Grasas: salud hormonal y rendimiento
Las grasas no son solo calorías densas. Son clave para la producción hormonal, la absorción de vitaminas y la salud general.
Demasiado pocas grasas durante mucho tiempo pueden afectar a tu testosterona, a tu energía y hasta a tu estado de ánimo. Y eso, créeme, se acaba notando en el gimnasio.
La clave está en el equilibrio. Ni pasarse. Ni eliminarlas.
Ratios recomendados de macros para un lean bulk
Vamos a números. Pero con contexto. Porque los ratios son una guía, no una ley escrita en piedra.
En términos generales, un reparto típico para lean bulk suele moverse alrededor de:
- Proteínas: 25–30%
- Carbohidratos: 45–55%
- Grasas: 20–25%
Ahora bien, es más útil hablar en gramos por kilo de peso corporal. Mucho más práctico.
Proteínas recomendadas en volumen limpio
Un rango sólido para la mayoría es 1,8–2,2 g de proteína por kg de peso corporal. Más no suele aportar beneficios extra si ya comes suficiente energía.
Entrenas duro, haces básicos como el Peso muerto con barra y progresas cargas. Perfecto. Con ese rango vas cubierto.
¿Puedes irte al extremo alto? Sí. ¿Es obligatorio? No. Lo importante es la constancia.
Cuántos carbohidratos necesitas realmente
Aquí es donde más varía la cosa. Los carbohidratos dependen mucho de tu volumen de entrenamiento, frecuencia y metabolismo.
Como referencia general, 3–6 g de carbohidratos por kg funciona para la mayoría de personas en lean bulk. Rutinas tipo torso-pierna o PPL, con alta frecuencia, suelen agradecer estar en la parte alta del rango.
Si entrenas pesado, sudas, y sales del gym con esa sensación de haberlo dado todo… probablemente necesitas más carbs de los que crees.
Grasas: ni demonizarlas ni abusar
Las grasas suelen situarse entre 0,8–1 g por kg. Suficiente para salud hormonal sin comerse demasiadas calorías.
Un error común es subirlas demasiado “porque son sanas”. Sí, lo son. Pero también desplazan carbohidratos. Y eso, en volumen, suele pasar factura al rendimiento.
Cómo calcular tus macros paso a paso
Aquí es donde muchos se pierden. Pero tranquilo. Vamos despacio. Paso a paso. Sin volverte loco.
Paso 1: calcula tus calorías de mantenimiento
Primero necesitas saber cuántas calorías consumes para mantener tu peso actual. Puedes usar fórmulas o calculadoras online como punto de partida.
Luego, observa tu peso durante 1–2 semanas comiendo esas calorías. Si subes, baja un poco. Si bajas, sube. Ajuste fino. Así se hace de verdad.
Paso 2: añade un superávit calórico controlado
Para lean bulk, menos es más. Añade 200–300 kcal sobre tu mantenimiento. No más al inicio.
¿Subes muy rápido de peso? Reduce. ¿No subes nada tras 2–3 semanas? Añade un poco más. Esto es un proceso dinámico.
Paso 3: reparte los macros correctamente
Empieza fijando la proteína (por ejemplo, 2 g/kg). Luego asigna las grasas (0,8–1 g/kg). El resto de calorías van a los carbohidratos.
Ejemplo rápido: persona de 75 kg, mantenimiento 2500 kcal.
- Proteína: 150 g (600 kcal)
- Grasas: 70 g (630 kcal)
- Carbohidratos: resto → unos 320 g
¿Perfecto? No existe. ¿Funcional? Totalmente.
Macros en días de entrenamiento vs días de descanso
Aquí afinamos. Porque no todos los días gastas lo mismo. Y tu cuerpo lo sabe.
Días de entrenamiento intenso
Días con sesiones duras. Sentadillas, peso muerto, dominadas pesadas (Dominada). Aquí los carbohidratos brillan.
Mantén la proteína estable. Sube los carbs. Incluso puedes reducir un poco las grasas para cuadrar calorías.
Más energía. Mejor rendimiento. Mejor recuperación.
Días de descanso o actividad ligera
No necesitas tantos carbohidratos. Reduce un poco su cantidad y mantén proteína y grasas.
No es recortar calorías de forma agresiva. Es simplemente ajustar al gasto real. Tu cuerpo te lo agradecerá.
Errores comunes al repartir macros en lean bulk
Vamos con los tropiezos clásicos. Para que no caigas en ellos.
- Comer demasiadas grasas: fácil pasarse. Y luego faltan carbs.
- Quedarse corto de carbohidratos: el rendimiento se hunde. Literal.
- No ajustar con el progreso: lo que funcionó hace 3 meses puede no funcionar ahora.
- Obsesionarse con la perfección: estrés innecesario. La constancia gana.
Confía en el proceso. Y en tus sensaciones. Son una herramienta más.
Conclusión: encuentra tus macros ideales
El lean bulk no es una plantilla cerrada. Es un sistema adaptable. Personal.
Tus macros ideales cambian con tu entrenamiento, tu estrés, tu descanso y tu progreso. Y eso está bien.
Entrena duro. Come con cabeza. Ajusta cuando toque. Y dale tiempo. El músculo no se construye en semanas, pero cuando lo haces bien… se nota. Y mucho.




