Lista de alimentos de la dieta paleo: qué comer y qué evitar
Seguro que la has escuchado mil veces en el gimnasio. Entre serie y serie, alguien comenta que desde que sigue la dieta paleo tiene más energía, digiere mejor y se ve más seco. ¿Casualidad? Puede que no. La dieta paleo lleva años siendo popular entre personas activas, amantes del fitness y del entrenamiento funcional porque propone algo muy simple: comer comida de verdad.
Sin contar calorías. Sin productos raros. Sin etiquetas interminables. Solo alimentos que, en teoría, nuestros ancestros ya comían. Pero… ¿qué se come exactamente en la dieta paleo? ¿Y qué se evita? Aquí tienes una guía clara, práctica y pensada para gente que entrena. Como tú.
¿Qué es la dieta paleo y en qué se basa?
La dieta paleo, también conocida como dieta paleolítica, se basa en un concepto muy sencillo: priorizar alimentos que existían antes de la agricultura y la industria alimentaria moderna. Es decir, comida real, poco o nada procesada.
No se trata de vivir en una cueva ni de comer como en la Edad de Piedra de forma literal. Se trata de usar ese enfoque como filtro. ¿Este alimento es natural? ¿Lo reconocerías sin etiqueta? ¿Tiene sentido para tu cuerpo?
Para personas que entrenan fuerza, cross training o simplemente quieren mejorar su composición corporal, este enfoque suele resultar atractivo porque elimina gran parte del ruido nutricional actual.
Principios clave de la alimentación paleo
- Priorizar alimentos frescos y mínimamente procesados.
- Consumir proteínas de calidad en cada comida.
- Usar grasas naturales como principal fuente de energía.
- Evitar productos industriales, azúcares añadidos y harinas refinadas.
- Escuchar al cuerpo y ajustar cantidades según tu nivel de actividad.
Simple en teoría. En la práctica, como todo, requiere algo de adaptación.
Alimentos permitidos en la dieta paleo
Aquí viene la parte que más interesa. Qué sí puedes comer. Y no, no es una dieta aburrida si se hace bien. De hecho, muchos descubren nuevos sabores y formas de cocinar.
La clave está en la calidad. No es lo mismo comer cualquier carne que elegir buenas fuentes de proteína. Y lo mismo con frutas, verduras y grasas.
Proteínas paleo: carnes, pescado y huevos
Las proteínas son la base de la dieta paleo, especialmente si entrenas en el gimnasio. Ayudan a mantener y ganar masa muscular, mejoran la saciedad y favorecen la recuperación.
- Carnes magras: ternera, pollo, pavo, cordero.
- Carnes más grasas: cerdo ibérico, costillas, carne picada de calidad.
- Pescados y mariscos: salmón, sardinas, atún, merluza, gambas.
- Huevos enteros, mejor si son camperos.
Este tipo de alimentación encaja muy bien con entrenamientos de fuerza como la Sentadilla Completa con Barra o el Peso muerto con barra. Mucha demanda muscular. Mucha necesidad de nutrientes.
Verduras y frutas: la base vegetal de la dieta paleo
Aquí no hay miedo a los vegetales. Todo lo contrario. Las verduras aportan volumen, micronutrientes y fibra, algo que muchos notan enseguida a nivel digestivo.
- Verduras de hoja verde: espinacas, acelgas, lechuga, rúcula.
- Crucíferas: brócoli, coliflor, coles de Bruselas.
- Otras verduras: calabacín, zanahoria, cebolla, pimientos.
- Frutas: manzana, plátano, frutos rojos, mango, piña.
Las frutas se consumen con moderación, sobre todo si tu objetivo es perder grasa. Pero alrededor del entrenamiento pueden venir genial. Especialmente si haces sesiones intensas o ejercicios corporales como las Flexiones de brazos.
Grasas saludables y otros alimentos permitidos
En la dieta paleo no se le tiene miedo a la grasa. Al contrario. Se priorizan grasas naturales que aportan energía estable.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Aguacate.
- Frutos secos y semillas (con cabeza).
- Coco y aceite de coco.
- Hierbas, especias, sal marina.
Estas grasas ayudan a mantenerte saciado y con energía durante el día. Algo que se agradece cuando entrenas duro.
Alimentos prohibidos en la dieta paleo y por qué evitarlos
Aquí es donde la dieta paleo se pone más estricta. No por capricho, sino por coherencia con su filosofía.
- Cereales: trigo, arroz, avena, maíz.
- Legumbres: lentejas, garbanzos, soja.
- Lácteos: leche, yogur, queso.
- Azúcar refinado y edulcorantes artificiales.
- Ultraprocesados y comida rápida.
¿El motivo? Principalmente digestivo y hormonal. Muchas personas notan menos hinchazón, menos picos de hambre y mejor energía al eliminarlos. No es magia. Es simplificar.
Beneficios de la dieta paleo para entrenar en el gimnasio
Cuando la dieta acompaña al entrenamiento, todo fluye mejor. Y aquí es donde muchos notan la diferencia.
- Mejor control del apetito.
- Menos altibajos de energía.
- Recuperación muscular más consistente.
- Mayor enfoque en entrenamientos exigentes.
Relación entre dieta paleo y ejercicios básicos
Movimientos como sentadillas, peso muerto o empujes requieren fuerza real. Y la dieta paleo, bien planteada, aporta justo eso: combustible estable y nutrientes de calidad.
No dependes de picos de azúcar. Tu cuerpo aprende a usar grasas y proteínas de forma eficiente. Y eso se nota bajo la barra.
Errores comunes al seguir la dieta paleo
No todo es perfecto. Hay errores típicos que conviene evitar.
- Comer demasiado poco por miedo a los carbohidratos.
- Abusar de productos “paleo” procesados.
- No ajustar la dieta al volumen de entrenamiento.
Si entrenas duro, necesitas energía. Paleo no significa comer poco. Significa comer mejor.
Diferencias entre dieta paleo, low carb y cetogénica
Se parecen, sí. Pero no son lo mismo.
- Paleo: alimentos naturales, carbohidratos según tolerancia.
- Low carb: reducción consciente de carbohidratos.
- Cetogénica: carbohidratos muy bajos, enfoque en cetosis.
Para personas activas, la paleo suele ser más flexible y sostenible a largo plazo. Especialmente si entrenas fuerza.
Consejos prácticos para empezar la dieta paleo sin complicarte
No hace falta hacerlo perfecto desde el día uno. De hecho, mejor no hacerlo.
- Empieza eliminando ultraprocesados.
- Prioriza proteína y verduras en cada comida.
- Cocina simple: plancha, horno, salteados.
- Lleva snacks paleo si comes fuera.
Un ejemplo sencillo: huevos con verduras por la mañana, carne con ensalada al mediodía y pescado con patata o boniato por la noche. Fácil. Real. Sostenible.
Conclusión
La dieta paleo no es una moda más. Es un enfoque que invita a volver a lo básico, a escuchar al cuerpo y a comer alimentos de calidad.
Para personas activas y de gimnasio, puede ser una gran herramienta para mejorar energía, recuperación y composición corporal. Siempre adaptándola a tu entrenamiento y a tu estilo de vida.
Porque al final, la mejor dieta es la que puedes mantener. Y disfrutar. Confía en eso.




